El sistema tiene un conjunto de sensores que detectan la baja de la luminosidad ambiente y encienden la luz en forma automática. En lugar de los grandes prismas y la máquina giratoria donde estaba la lámpara a gas halógena, se colocó un pequeño foco con la misma potencia.
Dentro de ese contexto general, el casi centenario faro de Isla de Lobos, fiel tutor de los navegantes que surcan el Río de la Plata, pasó a destellar a partir de ahora con nuevos y modernos bríos.
Actuales requerimientos internacionales, fue dado en Isla de Lobos, dónde su faro de 66 metros de altura pasó a la era moderna con un nuevo foco automático que al igual que su antecesor cubre las 27,7 millas de alcance. Los equipos generadores a base de combustible fueron suplantados por paneles solares que cargan un conjunto de baterías ubicadas en la misma construcción del faro.