Palabras del Señor Almirante Alberto CARAMÉS en ocasión de asumir el Cargo de
Comandante en Jefe de la Armada
En primer lugar quiero hacer un sincero reconocimiento al Mando Superior de las FFAA en la persona del Sr. Presidente de la República y el Sr. Ministro de Defensa Nacional por haberme brindado esta oportunidad de guiar los destinos de la Institución como Comandante en Jefe de la Armada Nacional, cargo que asumimos con honor pero conscientes de la responsabilidad, entrega y compromiso que ello significa.
Nuestro País al decir de algunos historiadores nació como frontera, pradera y puerto, desarrollándose de espaldas al mar y sin una clara vocación marítima. No obstante en los últimos tiempos el mar dejó de ser un postergado y se ha empezado a volcar la mirada a nuestros ríos a nuestra Zona Económica Exclusiva a nuestra plataforma continental y a los puertos del litoral marítimo y fluvial.
Es un símbolo de esperanza para los tiempos que nos está tocando vivir, la pradera no sólo será verde en el futuro sino que también se tornará azul y ondulante y se convertirá definitivamente en la pradera marítima cuyos vastos recursos vivos, energéticos, y minerales entre otros, serán de vital importancia para el desarrollo de nuestra sociedad y generadores de una sinergia que contribuirá decisivamente con el bienestar de nuestros pueblos.
En ese marco lleno de desafíos a la Armada Nacional le compete un rol decisivo con sus fuerzas morales, organización y material. Sin lugar a dudas el eje conductor de todo el proceso es nuestra gente, el personal naval que con su dedicación, vocación de servicio y entrega hasta de su valor más preciado: la vida, siempre está dispuesto para enfrentar lo inesperado que puede significar el mar.
A ellos nos debemos por eso dedicaremos nuestro mayor esfuerzo al adiestramiento, y educación a través del desarrollo de un sistema de profesionalización que contemple al Personal Subalterno que ingrese con enseñanza primaria a los efectos que disponga la posibilidad institucional de llevar a cabo el ciclo básico único a través de un liceo extraedad.
Pero también requerimos del joven que con el ciclo básico aprobado se forme en una tecnicatura naval que permita complementar un cuadro de suboficiales y potenciales oficiales del cuerpo especialista provenientes del Personal Subalterno. Esta visión apunta a la valorización del factor humano como prioridad estratégica junto con su bienestar personal y familiar.
Por otro lado el Sistema integral de Educación Naval contemplará a todo el Personal Superior a través de una educación continúa moderna basada en competencias y con el apoyo de sistemas de simulación y educación a distancia. Todo ello en el marco de la Ley de Educación Nacional.
Aspiramos a que nuestros oficiales sean excelentes líderes, profesionales y socialmente ciudadanos responsables.
Sin duda, el sensible incremento de nuestros derechos sobre el lecho y subsuelo de la plataforma continental más allá de las 200 millas de la ZEE requerirá en el futuro próximo asumir plenamente las nuevas responsabilidades con plataformas flotantes adecuadas. Para ello se hace imprescindible analizar la relación costo-beneficio de las mismas como así también ciertas capacidades para tiempo de paz, entre ellas, control de la contaminación por derrame de hidrocarburos, piratería, narcotráfico, búsqueda y rescate y tráfico marítimo. Asimismo teniendo en cuenta de que en el futuro próximo se harán tareas de prospección de hidrocarburos en nuestra plataforma continental, se hace necesario visualizar los apoyos logísticos y los medios de vigilancia adecuados que se requieran para desarrollar dichas actividades, como así también los trabajos de hidrografía y oceanografía que permitan contribuir con las mismas. Para esto el buque hidrográfico “OYARVIDE” deberá ser adaptado para cumplir también tareas de carácter oceanográfico.
Se considera de suma importancia continuar el proceso de desarrollo de la industria naval nacional actuando en el área de reparaciones y como referentes muy especialmente en el área de construcción naval a través del cluster naval. Este proceso se inició con la construcción de las barcazas para la ex Botnia y luego fue seguido con las embarcaciones cisterna para ANCAP siendo que la primera de las tres de éstas será botada en los próximos días en el Astillero de la Armada para luego continuar con el balizador fluvial “ORION” que se integrará a nuestra flota y que cumplirá tareas en el litoral oeste del país. Esto será de fundamental importancia para apoyar la seguridad de la navegación en la hidrovía del Río Uruguay ofreciendo una rápida respuesta a lo largo de esa fundamental vía fluvial.
Por otro lado apoyaremos las operaciones que cumplen en nuestras áreas de jurisdicción las aeronaves de la Aviación Naval, para lo cual se procurará disponer de aviones de patrulla marítima y helicópteros con capacidad para sobrevolar el mar en toda condición de tiempo y visibilidad actuando en conjunto con los buques a través del binomio buque-avión o helicóptero.
El Cuerpo de Fusileros Navales orientará el desarrollo de sus operaciones en el área de interdicción marítima a fin de embarcar su personal en los buques de la Flota para inspeccionar naves con presuntas irregularidades sin dejar de lado las tareas de alistamiento para operaciones especiales y de carácter fluvial.
A través de la Autoridad Marítimala Armada cumplirá con los compromisos que oportunamente el país haya contraído con la Organización Marítima Internacional, como así también llevará a cabo todas las tareas de preservación, protección del medio ambiente marino y policía marítima en su extensa área de jurisdicción.
Se considera que es vital analizar el número de personal que se encuentra desplegado en las misiones de paz de Congo y de Haití, como así también el nivel de alistamiento del material con que cuentan dichas misiones, a fin de no poner en riesgo la vida de nuestros efectivos debido a la falta de mantenimiento o carencia de equipos y por otro lado no comprometer el normal funcionamiento de las unidades flotantes y terrestres del país al no disponer de recursos humanos.
La Armada Nacional continuará fomentando la conciencia marítima nacional participando en el ámbito civil con sus recursos humanos y materiales en la medida de sus posibilidades, como así también mantendrá una activa presencia en el continente antártico apoyando todas las actividades logísticas.
Por otra parte, no podemos dejar de referirnos a los hechos que son del dominio público y que aparejan uno de los momentos más traumáticos de la Armada Nacional en su larga historia.
Ante esta situación, el Mando Naval no puede menos que, en cumplimiento de sus funciones, asumir todas y cada una de aquellas responsabilidades que le competen.
Es por ello que en este acto, manifiesta ante toda la ciudadanía, y en particular ante las autoridades presentes que la representan por imperio constitucional, su pensamiento y actitud frente a lo sucedido.
Desde hace un tiempo se llevó a cabo una mala práctica administrativa respecto del manejo de parte de los fondos de que dispone la Armada, tanto presupuestales como aquellos provenientes en razón de las misiones cumplidas al amparo de las Naciones Unidas. La normativa que rige a toda la administración pública fue parcialmente dejada de lado en muchos casos; con el conocimiento, tolerancia y tácita aprobación del Mando Naval. No obstante, también es de justicia exponer que algunas veces, estas citadas irregularidades sirvieron para permitir el funcionamiento adecuado de la Fuerza ante la imposibilidad de disponer oportunamente de los recursos indispensables.
Esa falta de medios y en oportunidades una escasa relación de confianza con el sistema político, no contribuyeron a la transparencia en los procedimientos, pero además, los integrantes del Mando Naval no tuvimos la visión de percibir que el apartamiento de la normativa administrativa podía llevar al desarrollo de una serie de costumbres y hábitos reñidos con el debido desempeño de la función pública propia de los buenos servidores del Estado, aun en aquellos casos en que el momento no lo imponía como solución de circunstancias apremiantes. De esta forma, se fue generando una situación sumamente compleja que no fue detenida oportunamente y que con la progresiva evolución, llegó a niveles inaceptables por hallarse fuera de todos los marcos normativos del buen manejo de los dineros públicos. Asimismo, estas conductas y procedimientos han llevado a una relevante distorsión de la naturaleza y composición del “inventario de los bienes del Estado”, de forma tal que éste no refleja nuestro capital institucional con la debida certeza.
Pero lo más grave de la situación expuesta, es el hecho de que la mala praxis administrativa en las diferentes etapas de la ejecución del gasto, dio lugar y oportunidad a potenciales conductas delictivas. Algunas de ellas realizadas eventualmente en forma conjunta por más de un actor de la Institución, e incluso con el concurso de personas y empresas proveedoras ajenas a ella; todo con el fin de un aprovechamiento abusivo de los dineros del Estado. Sin embargo, rescatemos el hecho que los encausados constituyen una ínfima minoría, que sin duda no refleja el accionar de toda una Armada de más de 5.000 efectivos, quienes cumplen en forma abnegada con valor y escasos medios, las múltiples tareas de custodiar nuestra soberanía y salvaguardar la vida humana en nuestros mares y ríos los 365 días del año.
El panorama mostrado a ustedes nos ha obligado a reflexionar profundamente en las raíces y motivos de esta crisis. Probablemente una actitud de descuido y una sensación de omnipotencia estuvieron en los orígenes de unas prácticas que derivaron en una situación perversa. Situación que no debió haberse dado nunca. Esto es de justicia reconocerlo pública y claramente.
Dicho esto, en base al reconocimiento realizado y con una actitud de reconciliación hacia la sociedad de la que la Armada Nacional es vieja y leal servidora, manifestamos que es nuestro compromiso público y sincero el proceder con el máximo rigor y empeño para revertir la situación en forma radical.
En este orden de cosas el Mando Naval aplicará múltiples medidas correctivas y entre otras que se anunciarán en los próximos días, destacamos: la estricta rotación y selección de aquellos funcionarios que tienen entre sus cometidos la administración de bienes estatales, permanentes auditorías y controles internos de los procedimientos administrativos y financiero-contables, realización y actualización de un veraz inventario de los bienes que conforman el capital institucional, riguroso seguimiento y control de los procedimientos de adquisiciones. Asimismo, se buscará la capacitación del personal afectado a las mencionadas tareas, para así desarrollar la mentalidad y la necesaria convicción de cuidar los dineros del Estado, gastando lo estrictamente necesario y de la mejor manera. Además se auditarán sorpresivamente los procedimientos licitatorios con el propósito de que se realicen en forma transparente y amplia, erradicando así la oportunidad de favoritismos en beneficio de unas pocas empresas. Se llevará también un efectivo control del depósito en el Sistema Integrado de Información Financiera de aquellos recursos provenientes de convenios y trabajos realizados a terceros.
Debe quedar manifiestamente claro que el compromiso de aquellos componentes del personal superior y subalterno, en quienes se haya depositado la responsabilidad de administrar procedimientos y bienes, deberá ser total. Y en base a este concepto seremos llamados a rendir estricta cuenta de nuestras acciones.
Finalmente, queremos destacar que es nuestra más cara aspiración institucional que exista un antes y un después de esta compleja crisis centrada en el manejo de los recursos financieros. Tenemos la profunda convicción que la solución de todo ello pasa por enfrentar los hechos tal como son, sin actitudes complacientes. Entendemos que todos los que esto oyen, y en particular todos los componentes de nuestra fuerza, perciben en la crisis también la oportunidad histórica de retomar el camino correcto y de austeridad que desde nuestros orígenes nos ha caracterizado. Para ello es imprescindible realizar lo que en términos marineros llamamos “un fuerte golpe de timón” y así definitivamente encauzar nuestra nave en el rumbo debido.
Pedimos comprensión a la ciudadanía y apelamos a la indulgencia de la sociedad, valores que han caracterizado a los orientales, así como también a las reservas éticas y morales de quienes con honor vestimos el uniforme naval.
A nuestro personal, mujeres y hombres que conforman la dotación de la Armada Nacional, especialmente a las nuevas generaciones, les digo: capearemos este temporal y los que sobrevengan; nuestros mejores días están por venir. La tarea será dura, y demandará un gran esfuerzo de todos ustedes; pero por sobre todas las cosas, les exigiré un accionar honorable, leal y responsable, principios que constituyen pilares fundamentales en nuestra institución.
Tengan la seguridad de que este Comandante hará honor a los mismos, y nunca dejará de tener el coraje y la dignidad de aceptar aquellos errores y de asumir las responsabilidades que correspondan, por respeto a ustedes y a la sociedad a quienes nos debemos completamente.
La confianza en el futuro y la credibilidad profesional comienza con nuestro ejemplo y solo alcanza el éxito si demostramos estar unidos.
Hago mías en cuanto corresponda las palabras del Jefe de los Orientales del 10 de octubre de 1816: “... en el camino del honor, del que jamás me he separado, me he hallado al frente de los derechos sagrados de mi Patria, que he defendido y defenderé hasta donde el soplo de mi vida me anime. En la unión esta nuestro poder y solo ella afianzará nuestro presente y nuestro porvenir.” |