|
|
|
|
VIAJE DE INSTRUCCIÓN XXVI DEL VELERO ESCUELA “CAPITÁN MIRANDA” DECIMA CUARTA PARTE “Los
marinos son personas que se engrandecen ante los desafíos y el dinamismo
del mar con sentimientos patrióticos y un importante grado de compromiso
con la gente”......lo dice en el sitio web. de la Armada Nacional si
uno entra para informarse en la página de la Escuela Naval intentando de
esta manera definir cual es el producto que se busca lograr en ese
instituto. Ahora que estamos finalizando el viaje esta frase me viene a la
memoria porque considero que palabra a palabra es la mejor definición de lo
que cada uno de los tripulantes ha demostrado en estos siete meses que
estuvimos juntos. Nos encontramos a pocos días de finalizar la travesía y atracar nuevamente en nuestro querido puerto Montevideo que nos viera partir ya hace mas de seis meses. La última vez que escribí estábamos saliendo de Cádiz, increíblemente ya de esto casi un mes, para después visitar la isla de Lanzarote y encontrarnos ahí con una cantidad de amigos y sobre todo muchos compatriotas que nos dieron un cálido recibimiento y nos acompañaron durante nuestra estadía en la misma. Con ellos nuestra tripulación intercambió momentos muy gratos siendo su punto culminante la entrega de un busto de nuestro prócer por parte del barco y a requerimiento de los compatriotas del lugar, para sustituir otro que se encontraba en mal estado, en la plaza Uruguay en la ciudad de Teguise, justamente de donde partieron los primeros pobladores canarios para nuestro país. Este hecho y una reunión abordo con mas de 100 uruguayos, compartiendo candombe, mate y algunas pizzas hechas por nuestros cocineros fueron los momentos mas destacados de nuestra estadía; también es justo reconocer el excelente recibimiento de las autoridades locales y del yacht club del lugar que nos agasajaron con una cena y nos pusieron a disposición una excursión para visitar los mejores lugares de esta hermosa isla. Tres días después partimos con la angustia de dejar un montón de amigos pero con la satisfacción de haberles dejado un buen recuerdo y la promesa de seguramente algún día volver. Durante 16 días estuvimos navegando hacia el suroeste en busca de las tierras americanas que nos acercaran nuevamente a nuestra región; el cruce del océano fue una navegación bastante cómoda si la comparamos con el anterior cruce, donde se pudo intercalar navegación a vela con motor y algo de movimiento molesto con bastante escora fruto de vientos frescos de través que provocaron alguna queja del personal por las molestias ocasionadas para dormir. Realmente quizás por la costumbre, quizás por las ansias y novedad de estar volviendo, quizás por ya estar acostumbrado a una rutina mejor, casi coincidentemente a la gran mayoría le pareció que este cruce pasó bastante rápido y cuando nos quisimos acordar estábamos fondeados frente a San Salvador, Bahía esperando para entrar a puerto. Bahía
nos recibió como siempre lo hace, con los brazos abiertos de volver a ver
una vez mas a este velero escuela insignia que los visita casi todos los años
para rendirles homenaje después de haber atravesado el Atlántico y antes
de emprender la última etapa hacia casa; saludo a autoridades, recepción
abordo, visita a su Base Naval y sobretodo encuentro con los amigos hechos
por la tripulación en viajes anteriores cubrieron la agenda del viaje.
Luego de reabastecerse de combustible, agua y víveres estábamos listos
para afrontar el último desafío; zarpamos del Puerto y como había
sucedido hace 193 días la tripulación se saludaba para desearse mutuamente
feliz retorno, así como en aquel entonces lo hicimos para desearnos feliz
viaje. Nueve días nos separaban de Punta del Este, donde nuestro indomable
y bravío velero deberá ser maquillado como corresponde para lucir mas espléndido
que nunca para su regreso, y once días para la entrada a Montevideo; días
que por la ansiedad de volver y de encontrarnos con los seres queridos,
amigos y camaradas se harían mas largos que de costumbre y eso se notaba en
las caras de todos, gente que ha superado a lo largo del viaje enormes desafíos
pero que sin dudas este no lo es menos. Hoy
me encuentro ya a una semana de ese 29 de Octubre en que nuestro buque estará
cruzando la escollera y entrando a nuestro puerto para vivir otra fiesta mas
como las 25 anteriores que se han realizado, hoy nuestra tripulación se
encuentra a una semana de finalizar una etapa gloriosa en nuestras vidas que
sin dudas nos llenará de orgullo y de recuerdos por siempre. Hace
seis meses comenzaba estas reflexiones del viaje con algunas frase que hoy
tienen mas validez que nunca “.... el 9 de abril cuando este
Buque partió hacia una nueva aventura, hacia la conquista de 22 puertos y
20300 millas marinas de navegación, aunque con la ansiedad y la adrenalina
lógica del momento, este Comandante sabia que el buque y su dotación
estaban preparados para afrontar lo que vendría. Aquel
día al ver los marineros, Guardia Marinas y Oficiales mezclados saludándose
y deseándose un buen viaje sin ningún tipo de distinción
y todavía con el rostro contraído por haber dejado atrás a sus
familias por siete meses apenas hace unos minutos, se podía vislumbrar la mística
y el espíritu de camaradería y de cuerpo que solo se siente en el mar, en
esa dependencia que se siente entre todos y que especialmente este viejo
barco con su experiencia e hidalguía impone y que lo hace presente en cada
uno de nosotros sin necesidad de recordarlo. Cada uno de sus tripulantes
sabe y se siente responsable por lo que el Velero Escuela representa para la
Armada, para el País, para sus familias, pero mas que nada para quien tiene
la oportunidad de ser parte de su tripulación. Catorce
días nos esperan antes del próximo puerto y siete meses antes de volver a
ver esos paisajes que estábamos abandonando.....” Ahora
que estamos terminando, que seguramente este será mi último contacto con
ustedes como Comandante de este Navío, me viene a la memoria una frase que
todos escuchamos desde la Escuela Naval y que rige desde siempre mis
principios de conducción a los cuales he intentado ser fiel desde el primer
día de mi Comando y que también espero que mi tripulación la comparta. “en
un barco la sólida formación profesional, el respeto, la disciplina, la
lealtad y la camaradería son pilares fundamentales de la relación entre
todos los integrantes de la tripulación, concluyendo con el logro de los
objetivos y metas abrazados” Me siento humildemente satisfecho con los objetivos alcanzados en el XXVI viaje de instrucción y espero que el mando así lo entienda. Dentro de un mes este viaje habrá terminado y ya no seré mas el Comandante del velero escuela Capitán Miranda, mi misión habrá finalizado y otro Comandante asumirá mis funciones seguramente con el mismo cariño, la misma entrega y la misma dedicación con la que todos mis antecesores y yo mismo lo hicimos. Ha sido un honor poder ser parte de esta gran tarea y solo me queda agradecer a todos aquellos que siempre nos acompañaron y que permitieron que este viaje se haya podido realizar. Gracias a los lectores que han seguido mis palabras y la trayectoria del Capitán Miranda, a todos los amigos, camaradas, autoridades, compatriotas que nos han permitido acercarles este pedacito de tierra flotante uruguaya y que en cada puerto han compartido con nosotros nuestras vivencias y nos han ayudado a realzar nuestra tarea. A mi tripulación, a los noveles Oficiales en instrucción e invitados, realmente mi intención siempre fue que este fuera el viaje de sus vidas cumpliendo esos pilares básicos que están escritos en la frase que antecede y que sin lugar a dudas los debería guiar en el resto de su carrera y porque no en sus propias vidas, sobretodo el intentar con profesionalismo ser siempre el mejor en lo que hagan sin olvidar el respeto, la disciplina y la camaradería que debe reinar en nuestro ambiente de trabajo y que no tengo dudas pueden y deben convivir. A
mi plana mayor gracias por ese respaldo permanente que todo Comandante debe
tener basado en la confianza y en lujo de saberse siempre bien asesorado,
hace mas de un año empezamos a armar este rompecabezas que supone el
alistamiento de un nuevo viaje y hemos pasado por una cantidad de cosas
juntos que para mi va a ser difícil de olvidar. Finalmente, a toda la
tripulación, pilar y base de todo el esfuerzo que el buque realiza para
cumplir la enorme variedad de tareas que ya he descrito alguna vez; son
ustedes con su experiencia y dedicación que permiten a este buque ser quien
es. Siéntanse orgulloso cada uno de su tarea, ya que son estas que en
conjunto permiten al glorioso Velero Escuela Capitán Miranda ser ni mas ni
menos que un Patrimonio Uruguayo sin fronteras y el Embajador Uruguayo en
los Mares del Mundo. Dentro de poco tiempo tendremos ese anhelado encuentro
con la familia, esa familia maravillosa que nos respalda para que podamos
haber hecho lo que hicimos, para ellos mis respetos, saludos y
agradecimiento porque también han sido parte fundamental de este
emprendimiento. El
viaje de instrucción XXVI llega a su fin y con ello mis reflexiones,
nuestra gratitud a todos los que lo hicieron posible con su apoyo, a todos
los hinchas del Capitán Miranda gracias por su permanente compañía y por
hacernos siempre sentir orgullosos de nuestra tarea. El Velero Escuela Capitán
Miranda mas que nunca es de todos los Uruguayos, así quisimos que lo
sintieran y así esperamos haberlo logrado. Capitán de Navío (CG) Julio Ambrosoni
Comandante Velero Escuela “Capitán Miranda”
|
|
|
|
|