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Celebración del Día Marítimo Mundial 2007 La
celebración del Día Marítimo Mundial, impulsado por la Organización Marítima
Internacional (OMI), nos brinda la oportunidad de reflexionar en cuanto a la
temática que involucra al ámbito
marítimo. Existe hoy una creciente
preocupación por el medio ambiente y el convencimiento universal de que si
no cambiamos nuestras conductas, el daño que inflingiremos a los recursos
naturales de nuestro planeta será irreversible, un perjuicio que en el
plazo mediato lo sufrirán las generaciones que nos sucedan Las conductas
medioambientales de cada país y a su vez las de cada sector de la actividad humana están actualmente sometidas a una
vigilancia más rigurosa que nunca. Aumentan
las presiones para que cada posible contaminador, cada usuario de energía y
cada participante notorio del cambio climático y del calentamiento global,
asuma sus responsabilidades y se haga cargo de sus actos, adoptando acciones
prácticas tendientes a revertir la alteración del
equilibrio ecológico alterado. Es
por ello que el lema de la OMI para el Día Marítimo Mundial es “La respuesta de la OMI a los retos ambientales actuales” Las estadísticas señalan que, de
todas las modalidades de transporte, el que se realiza por mar es el que
causa menos daño al medio ambiente Sólo a través del transporte marítimo es posible transportar los inmensos volúmenes de carga que hacen mover las industrias y alimentan a todos los pueblos del mundo, asimismo debe destacarse que este tipo de transporte es el que menos contribuye, en términos reales, a la contaminación marina . Existe en el Organismo y en la conciencia marítima universal de los
operadores, un destacado
historial de sensibilización ambiental, que ha generado una profusa
legislación marítima internacional para regula la actividad
a los estados miembros. A lo largo de los años, la OMI ha utilizado una amplia gama de
herramientas para prevenir y contener la contaminación ocasionada por los
buques, y atenuar sus efectos negativos en el medio ambiente marino. En años recientes, su labor
al respecto, ha cubierto un espectro notablemente amplio, abarcando todo,
desde la alteración en la calidad de nuestra atmósfera hasta las formas de
vida acuática microscópica, que pueden ser transportadas alrededor del
mundo, en el agua de lastre de los buques, y depositadas en sistemas locales
exóticos donde, al alterar su equilibrio ecológico, pueden causar daños
inconmensurables. La labor
de la Agencia sobre esta última cuestión condujo a la adopción, en
febrero de 2004, del Convenio sobre la Gestión del Agua de Lastre, tarea
que aún continúa. Otro hito importante para la protección del escenario marino se logró
en marzo de 2006, con la entrada en vigor del Protocolo de 1996 relativo al
Convenio sobre la prevención de la contaminación del mar por vertimiento
de desechos y otras materias, cuya implementación representa un cambio de
criterio importante sobre la forma de reglamentar la utilización del mar
como depósito de materiales de desecho. Otros
Convenios de la OMI se ocupan de cuestiones tales como el uso de pinturas
anti-incrustantes perjudiciales para el medio marino en el casco de los
buques; la cooperación, preparación, y lucha contra la contaminación por
hidrocarburos y sustancias nocivas y potencialmente peligrosas; y el derecho
de los Estados a "intervenir en la alta mar" para prevenir,
atenuar o suprimir el peligro para sus costas o intereses conexos, como
resultado de la contaminación ocasionada por un siniestro marítimo. La problemática del
reciclaje de buques también es motivo de creciente preocupación, no sólo
desde el punto de vista ambiental sino también en relación con la salud y
la seguridad laboral de la gente de mar. La OMI está elaborando un nuevo
instrumento de carácter obligatorio, con reglas jurídicamente vinculantes
y aplicables en todo el mundo, sobre el reciclaje de buques dedicados al
transporte marítimo internacional y las instalaciones de reciclaje, cuya
adopción se prevé para el bienio 2008-2009. En mayo
del presente año, la OMI adoptó un nuevo convenio sobre la
remoción de restos de naufragios que pueden constituir un riesgo
tanto para la navegación como para el medio marino y costero. Si bien el rol original de esta agencia fue todo lo atinente a la
seguridad marítima, en todos sus aspectos, procurando evitar los accidentes
relacionados con el transporte marítimo, en oportunidades se ha visto
enfrentada a las consecuencias de incidentes
de contaminación del mar ocasionados por fuentes extrañas a las
operaciones de los buques. El
derecho internacional establece bases sólidas que cimentan su participación
en la respuesta a tales sucesos, tratados tales como la Convención de las
Naciones Unidas sobre el Derecho del Mar y el Convenio internacional sobre
cooperación, preparación y lucha contra la contaminación por
hidrocarburos son normas que lo ejemplifican. Es interesante destacar que en rol que le cupo a la OMI
en la elaboración e implantación del
plan de acción para prestar asistencia a las autoridades del Líbano
en las operaciones de limpieza de la contaminación costera por
hidrocarburos resultante de un ataque aéreo a una refinería. El plan fue acordado en una reunión internacional convocada por la OMI
y el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA) en El
Pireo (Grecia), y la supervisión de su ejecución estuvo a cargo del Centro
regional de emergencia para la lucha contra la contaminación en el mar
Mediterráneo (REMPEC), que administra la OMI, y el Ministro para el Medio
Ambiente del Líbano. Otra de las amenazas actuales más importantes para nuestro medio
ambiente, es la contaminación atmosférica. Si bien el sector del trasporte
marítimo es de los que menos contribuyen
a incrementar el volumen total de emisiones de gases( si se lo compara con
los vehículos terrestres, la aviación y las instalaciones industriales
terrestres), esta se ha reducido de manera
importante durante el último decenio en base a adelantos tecnológicos
aplicados al diseño naval y de cascos y
de la maquinaria naval auxiliar y de propulsión. Se ha
legislado convenientemente al respecto. El Anexo VI del MARPOL establece,
por primera vez, límites para las emisiones de los óxidos de azufre (SOx)
y de óxidos de nitrógeno (NOx) de los gases de escape de los buques, prohíbe
las emisiones deliberadas de las sustancias que agotan la capa de ozono, y
pone un límite mundial al contenido de azufre en el fueloil. También
incluye disposiciones por las que se permite el establecimiento de zonas de
control de las emisiones de SOx especiales (como las acordadas para las
zonas del mar del Norte y del mar Báltico), con controles más rigurosos
respecto de las emisiones de azufre. Sin embargo, a pesar de que el Anexo
entró en vigor en 2005, en realidad había sido adoptado en 1997. La realidad actual establece que no podemos eludir el hecho de que el
mundo moderno dependa integramente de sistemas de transporte motorizados que
en gran medida funcionan con combustibles fósiles. Por otra parte, también
es una realidad que el uso de los mismos tiene una incidencia negativa sobre
todo el espectro ambiental, incrementando el efecto invernadero y
propiciando, por ende, el calentamiento global. Podemos
asegurar que una de las evaluaciones más
exhaustivas y responsables, realizada hasta la fecha, sobre el grado de
influencia del transporte marítimo
internacional al cambio climático, se encuentra en el estudio de la OMI
sobre las emisiones de gases , publicado en junio de 2000. Este
estudio señala varias áreas en las cuales existen posibilidades de reducir
aún más las emisiones de CO2 de los buques, tales como el aprovechamiento
óptimo de la forma del casco, el mantenimiento del casco, el proyecto y
mantenimiento de las hélices, la elección de combustible, la vigilancia de
las máquinas, la organización del tráfico marítimo,
la optimación del asiento del buque, el rendimiento de los motores,
el paso de las hélices y los más adecuados límites de ángulos de pala
del timón empleados durante las maniobras. El
estudio advierte, sin embargo, que si no se aplican
las medidas mencionadas, el crecimiento anual previsto de la flota
mundial podría conducir a un incremento del consumo de combustible entre
los años 2000 y 2020 de un 72%. La OMI manifiesta su preocupación por el lento ritmo de ratificación
de los convenios ambientales por parte de los Estados Miembros. En éste
respecto, nuestro País se encuentra en vías de ratificación el Anexo VI
del Convenio MARPOL 73/78, del Convenio de Gestión de Aguas de Lastre, del
Convenio Internacional sobre el control de los sistemas anti-incrustantes, y
el Convenio de Londres 1972 y su Protocolo. Debe ser nuestro compromiso permanente
la determinación de contribuir a mejorar y proteger
el medio ambiente y no solamente la ratificación administrativa de los
Convenios. El hecho de ratificar los instrumentos de OMI, debe
implicar que este se pueda aplicar en forma sostenible y sustentable,
que existan profesionales capacitados para realizar un control efectivo y
que la Administración mantenga un sistema de autoevaluación, con los
respectivos procedimientos de mejora continua, índices de medición de la
competencia y reportes obligatorios que deba realizar. De nada sirve ratificar indiscriminadamente si en la práctica no se
puede cumplir con las medidas establecidas en los instrumentos
internacionales mencionados. Estamos concientes de la problemática ambiental y navegamos en el rumbo
de la superación a efectos de procurar alcanzar la excelencia en cada uno de sus rubros. En
este día de celebración y toma de conciencia, la Autoridad Marítima
Nacional saluda a todos
aquellos que trabajan infatigablemente para que el crecimiento y consolidación
del Sector Marítimo Nacional, sea el motor que impulse la nave del
progreso. Como
siempre bregamos todos por una cultura de seguridad y protección marítima
que haga una Navegación más
segura, con personal más
capacitado en mares más limpios. El
mar nos une.
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